REPRESENTACIONES SOCIALES DE LA MASCULINIDAD Y LA FEMINIDADEnrique Gil CalvoEstas ideas fueron presentadas en la Ponencia "Representaciones sociales de la masculinidad y la feminidad". XXIV Universitat d'estiu d'Andorra. Andorra, 27 al 31 d'agost del 2007.
Resumen
Hablar de representaciones sociales de la masculinidad y la feminidad no resulta sencillo, pues el de representación es un concepto tan polisémico que usarlo a la ligera puede causar muchos equívocos. Este artículo comienza por precisar primero el sentido en que se utiliza aquí el concepto, para pasar después a su aplicación a los códigos socialmente aplicables a mujeres y hombres que hemos heredado de la tradición occidental. Finalmente, me referiré a la codificación asimétrica de las relaciones entre unas y otros, así como a su problemática transformación actual en dirección a la equidad.
Palabras clave: Masculinidad, feminidad, identidad sexual, relaciones de género, equidad.
Las fechas son sólo eso… fechas, aunque a veces… son realmente algo muy especial, como hace 79 años, cuando elegimos República.
Las cosas pueden cambiar de un día para otro sise trabaja para ello, y con la proclamación de la II República Española el 14 de Abril de 1931, pasamos del oscurantismo de la rancia Monarquía a la ilusión progresista que la tricolor encarnaba.
En esas elecciones democráticas, una mayoría arrolladora dijo no más como nunca antes lo había dicho y en el calendario de nuestra Historia, quedaría marcado para siempre, que hasta el más duro régimen, puede cambiar si el pueblo que lo mantiene... decide dejar de hacerlo.
Y fuimos cultura y progreso, y fuimos el espejo donde se miraron muchos otros pueblos de Europa, no la de los monopolios no, ni la del pasteléo no, sino la de los pueblos que siempre están un paso por delante de quienes los gobiernan, si su dignidad y autoestima permanecen intactas.
Estoy convencido que ese es el origen de la falta de nuestro bien-estar,porque tenemos recursos humanos y materiales para prosperar, pero nos falta el empuje y la determinación para exigir dónde queremos que se utilicen.
Pero no siempre fue así, no.
En esta tierra, en este País, en los años treinta, cientos de miles de mujeres y hombres tuvieron las agallas de defender su dignidad y su derecho a vivir en paz, y en muy pocos años se consiguieron unos avances , que ni tan siquiera hoy, después de 79 años, se han alcanzado y aún menos superado.
Una vez más, rindo homenaje a aquellos hombres y mujeres que lo dieron todo por defenderla, y maldigo a quienes esconden bajo su repugnante sotana hoy, los mismos siniestros intereses, que les llevaron a sublevarse contra lo que la mayoría del pueblo español eligió democráticamente.
Hoy en día para muchas personas
ser republican@,
más que una idea
sigue siendo un sentimiento,
pero tan vivo y potente que les hace temblar como ninguna otra cosa.
Héctor Abad nació en Colombia en 1958 y se recibió en Literatura moderna en Italia. Regresa a Colombia en 1987 cuando un grupo paramilitar asesina a su padre (médico defensor de derechos humanos y fundador de la que ahora es la facultad de medicina), pero vuelve a Italia por amenazas recibidas. Regresa en 1993, aproximadamente, y en la actualidad reside en Bogotá.
ELOGIO A LA MUJER BRAVA, por Héctor Abad
Estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas.
A los hombres machistas, que somos como el 96 por ciento de la población masculina, nos molestan las mujeres de carácter áspero, duro, decidido. Tenemos palabras denigrantes para designarlas: arpías, brujas, viejas, traumadas, solteronas, amargadas, marimachas, etc. En realidad, les tenemos miedo y no vemos la hora de hacerles pagar muy caro su desafío al poder masculino que hasta hace poco habíamos detentado sin cuestionamientos. A esos machistas incorregibles que somos, machistas ancestrales por cultura y por herencia, nos molestan instintivamente esas fieras que en vez de someterse a nuestra voluntad, atacan y se defienden.
La hembra con la que soñamos, un sueño moldeado por siglos de prepotencia y por genes de bestias (todavía infrahumanos), consiste en una pareja joven y mansa, dulce y sumisa, siempre con una sonrisa de condescendencia en la boca. Una mujer bonita que no discuta, que sea simpática y diga frases amables, que jamás reclame, que abra la boca solamente para ser correcta, elogiar nuestros actos y celebrarnos bobadas. Que use las manos para la caricia, para tener la casa impecable, hacer buenos platos, servir bien los tragos y acomodar las flores en floreros. Este ideal, que las revistas de moda nos confirman, puede identificarse con una especie de modelito de las que salen por televisión, al final de los noticieros, siempre a un milímetro de quedar en bola, con curvas increíbles (te mandan besos y abrazos, aunque no te conozcan), siempre a tu entera disposición, en apariencia como si nos dijeran "no más usted me avisa y yo le abro las piernas", siempre como dispuestas a un vertiginoso desahogo de líquidos seminales, entre gritos ridículos del hombre (no de ellas, que requieren más tiempo y se quedan a medias).
A los machistas jóvenes y viejos nos ponen en jaque estas nuevas mujeres, las mujeres de verdad, las que no se someten y protestan y por eso seguimos soñando, más bien, con jovencitas perfectas que lo den fácil y no pongan problema. Porque estas mujeres nuevas exigen, piden, dan, se meten, regañan, contradicen, hablan y sólo se desnudan si les da la gana. Estas mujeres nuevas no se dejan dar órdenes, ni podemos dejarlas plantadas, o tiradas, o arrinconadas, en silencio y de ser posible en roles subordinados y en puestos subalternos. Las mujeres nuevas estudian más, saben más, tienen más disciplina, más iniciativa y quizá por eso mismo les queda más difícil conseguir pareja, pues todos los machistas les tememos.
Pero estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Ni siquiera tenemos que mantenerlas, pues ellas no lo permitirían porque saben que ese fue siempre el origen de nuestro dominio. Ellas ya no se dejan mantener, que es otra manera de comprarlas, porque saben que ahí -y en la fuerza bruta- ha radicado el poder de nosotros los machos durante milenios. Si las llegamos a conocer, si logramos soportar que nos corrijan, que nos refuten las ideas, nos señalen los errores que no queremos ver y nos desinflen la vanidad a punta de alfileres, nos daremos cuenta de que esa nueva paridad es agradable, porque vuelve posible una relación entre iguales, en la que nadie manda ni es mandado. Como trabajan tanto como nosotros (o más) entonces ellas también se declaran hartas por la noche y de mal humor, y lo más grave, sin ganas de cocinar. Al principio nos dará rabia, ya no las veremos tan buenas y abnegadas como nuestras santas madres, pero son mejores, precisamente porque son menos santas (las santas santifican) y tienen todo el derecho de no serlo.
Envejecen, como nosotros, y ya no tienen piel ni senos de veinteañeras (mirémonos el pecho también nosotros y los pies, las mejillas, los poquísimos pelos), las hormonas les dan ciclos de euforia y mal genio, pero son sabias para vivir y para amar y si alguna vez en la vida se necesita un consejo sensato (se necesita siempre, a diario), o una estrategia útil en el trabajo, o una maniobra acertada para ser más felices, ellas te lo darán, no las peladitas de piel y tetas perfectas, aunque estas sean la delicia con la que soñamos, un sueño que cuando se realiza ya ni sabemos qué hacer con todo eso.
Los varones machistas, somos animalitos todavía y es inútil pedir que dejemos de mirar a las muchachitas perfectas.. Los ojos se nos van tras ellas, tras las curvas, porque llevamos por dentro un programa tozudo que hacia allá nos impulsa, como autómatas. Pero si logramos usar también esa herencia reciente, el córtex cerebral, si somos más sensatos y racionales, si nos volvemos más humanos y menos primitivos, nos daremos cuenta de que esas mujeres nuevas, esas mujeres bravas que exigen, trabajan, producen, joden y protestan, son las más desafiantes y por eso mismo las más estimulantes, las más entretenidas, las únicas con quienes se puede establecer una relación duradera, porque está basada en algo más que en abracitos y besos, o en coitos precipitados seguidos de tristeza. Esas mujeres nos dan ideas, amistad, pasiones y curiosidad por lo que vale la pena, sed de vida larga y de conocimiento.
En los próximos días, el Tribunal Supremo podríasuspender en sus funciones al juezBaltasar Garzón
Se le acusa de incumplir la Ley de Amnistía de 1977, pero numerosos juristas sostienen que el derecho internacional establece claramente que dichos crímenes no pueden ser objeto de amnistía.
En el marco de una sofocante campaña política dirigida a desacreditar a Garzón y a neutralizar dichas investigaciones y otras actuaciones en casos de grave corrupción política, el Tribunal Supremo está sometido a una enorme presión para acordar su suspensión.
Sólo la fuerza de la opinión publica puede equilibrar la balanza y evitar que la ideología e la impunidad prevalezcan sobre la justicia. Reunamos un millón de voces en defensa de la democracia y los derechos humanos. ¡Actúa ahora!
Este caso tendrá un impacto en algo que nos afecta a todos nosotros, por encima de inclinaciones políticas o de partido: la defensa de nuestra democracia, cada vez más deprimida por la aguda crisis y la plaga de corrupción. Sólo el coraje y la acción de la ciudadanía lograrán que nuestros líderes políticos e instituciones reaccionen y se pongan a trabajar por el bien común. Es nuestra responsabilidad. Haz clic para unirte a la petición, y envíala a todos tus amigos y conocidos. ¡Hagamos historia reuniendo un millón de firmas!
Avaaz es una red de campañas mundial de 3.9 millones de personas, que trabaja para asegurar que las opiniones y valores de la gente en todo el mundo modelen los procesos de toma de decisión. El vocablo "Avaaz" significa "voz" o "canción" en muchos idiomas. Los miembros de Avaaz pertenecen a todas las naciones del mundo; nuestro equipo está ubicado en 13 países a lo largo de 4 continentes y opera en 14 idiomas. Para conocer más sobre las campañas más importantes de Avaaz, haz click aquí, o síguenos en Facebook o Twitter.
El origen de esta fecha se remonta a 1910, cuando en la Casa del Pueblo, en Copenhague (Dinamarca) -durante la 2° Conferencia Mundial de Mujeres Socialistas- a sugerencia de Clara Zetkin, integrante del Sindicato Internacional de Obreras de la Confección, se propone celebrar anualmente un día de acción internacional por los derechos de paz y progreso social de todas las mujeres.
En 1911 se celebra por primera vez en Alemania. Austria, Dinamarca y Suiza. Posteriormente en la década de los 30 se comienza a celebrar en algunos países de Europa y en América Latina. Pero es en 1952 cuando la Organización de las Naciones Unidas (ONU) instituye el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer.
En 1975 las Naciones Unidas decreta ese año como el Año Internacional de la Mujer, dando gran impulso a las luchas por los derechos de las mujeres. Dos años después en 1977, la Organización de las Naciones Unidas aprueba la resolución 37/142 en la que se invitaba a todos los Estados a que proclamen, de acuerdo a sus tradiciones históricas y costumbres nacionales, un día al año como Día de las Naciones Unidas para los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional.
Lo que SI es y lo que NO es el 8 de marzo.
Tomando como referencia el contexto político y social en el que nace el Día Internacional de la Mujer se puede destacar que el 8 de marzo NO es un día para proclamar la belleza de la forma femenina: una excusa para piropear, un día para poner a la mujer sobre un pedestal ni para elogiar cuan noble, sacrificada, sufrida, etcétera.
Lo que SI es: un recordatorio de fechas históricas referidas a las luchas de las mujeres por sus derechos. En este día se recuerdan hechos que recogen hitos a lo largo de los siglos tales como: la participación femenina durante la Revolución Francesa en 1789; la lucha de una trabajadoras estadounidenses de la industria textil por sus pésimas condiciones de trabajo en 1857; la protesta de mujeres obreras en la industria textil de los Estados Unidos. que ocuparon una fábrica en Nueva York en 1908 quienes pidieron que la jornada de trabajo diaria fuera de 10 horas, en lugar de 16 horas diarias y como respuesta los dueños de la fábrica incendiaron el edificio quemándolas vivas. Murieron 129 mujeres.
Clara Zetkin: Una revolucionaria
Clara Zetkin, maestra, revolucionaria, política feminista y pacifista alemana, nació en Wiederau (Sajonia), el 5 de julio de 1857. Durante el Congreso Constitutivo de la II Internacional, efectuado en París en 1889, Clara Zetkin llamó la atención de sus colegas masculinos con contundentes argumentos sobre la emancipación de las mujeres y se pronunció por el derecho de las mujeres al trabajo y a la participación en los asuntos nacionales e internacionales, así como por la protección de las madres y de la niñez. Fundó en 1889, el movimiento de mujeres socialistas, cuya primera reivindicación programática fue "el derecho a elegir y ser elegidas para todas las mujeres mayores de 20 años".
«PAZ» en latín está relacionada con «pacto», con la posibilidad de actuar según los tratos que hagamos, de llegar a acuerdos, de actuar, pues «concertadamente».
Entiendo violencia como un opuesto, como la ruptura del poder comunicativo de algunas y algunos a favor de otros; la ruptura del poder de actuar concertadamente; de la falta de reconocimiento de la libertad comunicativa para algunas y algunos.
La violencia masculina, en palabras de Oswaldo Montoya (Grupo de Hombres Contra la Violencia de Managua, 1993), viene representada por: “...todo acto de agresión física, verbal, psicológica, sexual o económica ejercida por los hombres contra mujeres, niños, niñas y contra otros hombres en un esfuerzo por afirmar poder y dominio sobre los demás. La violencia de los hombres contra las mujeres ha sido uno de los principales instrumentos de preservación del sistema patriarcal y, a su vez, es un reflejo de su crisis de legitimidad.”
María Moliner recoge «desapoderado» como un sinónimo muy cercano de violento, es decir, soy violento cuando «pierdo el dominio de mí mismo», cuando pierdo la conciencia de mí mismo. Con la violencia estamos desapoderados nosotros mismos, pero también dejamos de reconocer los poderes, capacidades o competencias de aquellos y aquellos a quienes excluimos.La violencia como trasgresión altera por lo tanto el ajuste original de las relaciones entre los seres humanos y entre estos y la tierra, es injusta, subordina a las mujeres, impide el cambio y domina de manera depredadora a la naturaleza.(continúa en documento adjunto)
La situación en la que nos encontramos hoy las mujeres, dista mucho aún de ser la ideal y aún menos la que deseamos, al menos aquellas mujeres que no nos conformamos con ser el entretenimiento o petate de nuestros maridos, compañeros, hijos, novios o patronos.
Demostrada y superada nuestra plena capacidad intelectual para compartir con los hombres, jóvenes, ancianos y niños la toma de decisiones, simplemente lo queremos todo: tener una vida digna, disfrute y bienestar, sin discriminaciones, sin presiones, con todo el respeto que nos merecemos como seres humanos que somos. Ser mujer no es equivalente a ser progresista, justa u honrada, sólo es equivalente a persona, aunque con un sexo distinto al de las personas que tienen pene. Así de simple y así de complejo.
Esta que tenemos, evidentemente no es la situación ideal, nada más lejos. Pero conseguirla nos ha costado mucho, muchísimos sacrificios inimaginables, aguantando lo insoportable, lo más salvaje, lo más abominable hasta conseguir estas mejoras. En no pocas ocasiones, nos ha costado hasta la vida, demasiadas vidas. Demasiadas veces hemos sido asesinadas por hombres que se sentían con derecho incluso, a disponer de nuestra vida como quién cierra un grifo o lo abre a placer.
Evidentemente -igual que pasa a los hombres- a muchas mujeres no les ha costado nada disfrutar del resultado del esfuerzo de todas aquellas, que no hemos dejado de complicarnos la vida para mejorarla. Algunas, lejos de valorar esas conquistas y reconocer el esfuerzo que ha conllevado, se lo han encontrado todo hecho. Lamentablemente, esta es una de las actitudes que más nos perjudica y ralentiza en la mejora de nuestras condiciones de vida.
Sólo cuando somos conscientes de los problemas, somos capaces de encontrar soluciones.
Lo más triste de esta situación, es el inmovilismo simplista -con todos los respetos- de aquellas mujeres que lejos de mover un dedo, consciente o inconscientemente promueven que todo siga igual, que es inútil el empeño, que nada podemos cambiar. Estas actitudes, lejos de solucionar nada, son parte del problema. Tantos siglos de miseria humana hacia la mujer, han generado mucha inercia de la que cuesta escapar... La miseria no se elige nunca. Sea del tipo que sea, siempre es una imposición, una relación desigual, de poder.
Hay barbaridades que simplemente se han normalizado por el huso, como los toros, la violencia o el machismo en cualquiera de sus expresiones, por citar algunas, pero no por ello son menos repudiables. Por cientos de miles de veces que se produzcan estos abusos, nunca dejaran de serlo, y conforme vaya madurando nuestra sociedad, cada vez estarán más arrinconados en el vertedero de las miserias humanas.
Vamos muy poco a poco, y todavía no hemos llegado donde queremos. Aunque es cierto que la sociedad -hombres y mujeres- se hace cada vez más sensible, todavía hay quienes piensan que nos merecemos lo que nos ocurre: marginación, violencia, humillación... de hecho hay quien sin estupor, defiende el continuismo de esta situación con el único argumento de que siempre ha sido así. Pues no, de eso nada oigan!.
Empiezan a dejar de ser "normales" muchas actitudes que hasta ahora eran incuestionables, como el lenguaje. Pocas cosas son tan representativas del machismo de nuestra sociedad, como aquellas palabras que en masculino ensalzan virtudes (cojonudo), y en femenino las deshacen (coñazo). Lo peor de todo es que aún hay mujeres a las que les molesta o incomoda que reinventemos un lenguaje hecho por los hombres para expresar poder.
Cuando la Real Academia de la Lengua Española definió el masculino plural como una manera de englobar a todos y todas, evidentemente no se pensaba en la mujer como en un igual. Por si alguien lo duda, sólo decir que fue Clara Campoamor la que promovió y consiguió que las mujeres tuviésemos derecho a voto en la II República. Eran los años treinta, y sólo a partir de entonces se empezaron a establecer con la República unas relaciones de paz e igualdad entre hombres y mujeres a todos los niveles: laboral, sexual, intelectual... Por desgracia todas esas legítimas aspiraciones que empezaron a materializarse en aquellos años, fueron masacradas por una sublevación militar y su posterior represión hasta muy avanzados los 70.
Para muchas de nosotras, es inaceptable seguir utilizando unas palabras que nos marginan y discriminan manteniendo un estado de cosas, ética, moral y racionalmente inaceptables. Estamos de acuerdo en que el uso de la arroba o el las/los rompe con la dulzura, ritmo y plasticidad que tiene el castellano. No estamos contra una lengua, sino por desterrar aquellas formas que no representan a las sociedades que las usan para comunicarse.
Todo cambia, si lo hacemos cambiar.
Mientras tanto la lengua encuentra soluciones a una realidad que no es la que le dio origen, nos seguiremos atragantando con la arroba y demás, y cada vez que en ese momento respiremos, recordaremos a tod@s que todavía estamos en el camino. E.